Tú mantienes alta mi cabeza. Salmo 3

El otro día un amigo sacerdote comentaba, —¿qué te parece el tema del demonio?, una de las videntes de Medujorge habla con frecuencia de su presencia y de su obra.

Otro amigo recién me escribe a mi cuenta de mail: Un tema que me tiene pensando! en todo momento y por todos lados. Vemos y leemos que tenemos que rezar por nuestros enemigos, entiendo que está bueno, para que ellos bajen su cólera y mejoren desde la oración y no nos ataquen con tanta furia, pero por otro lado leo el Salmo 35 (34) o el salmo 6 y con tanta contundencia se pide que sean cercados y eliminados nuestros enemigos. Claramente, que es un tema de mi falta de interpretación, ¿cómo lo ves?

En la vida espiritual sí, existen los enemigos. En este salmo, como en otros muchos del Salterio, se habla de ellos, de los que acechan para atacar.

Las luchas de los seres humanos no son solamente en el mundo material por conseguir mejor nivel de vida, ascender en el puesto de trabajo, que aumenten el sueldo, o que te reconozcan socialmente …., las luchas se dan, principalmente, a nivel espiritual. Conservar la paz del alma, la alegría, la armonía, la mansedumbre, la serenidad…, porque muchos quieren robártelas no es fácil.

¡Qué importante es tener en cuenta esto en la vida cotidiana!

Las luchas son terribles, espeluznantes, trágicas …., en los niveles espirituales y los enemigos poderosos y fuertes. Paz o guerra; alegría o tristeza, angustia-desesperación o tranquilidad, tinieblas o luz….

En estos dramas espirituales, que luego tienen repercusión en lo humano y material, conviene recordar que “el Señor es mi escudo” que “Dios mantiene alta mi cabeza”.

Uno de los signos de que tu lucha, en esta guerra espiritual, va por buen camino es que, puedes “acostarte y dormir y despertar porque el Señor te sostiene!

No temas, ¡Dios te sostiene!

Hablando del demonio o de los enemigos, no tengas miedo, solo recuerda que estás bajo el escudo de Dios, alza tu voz, El escucha, te escucha.

Que pases una feliz semana de luchas, bajo el escudo de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, nos vemos en siete días.

Gumersindo Meiriño Fernández

 

SALMO 3 Tu mantienes alta mi cabeza

«Tengan valor: yo he vencido al mundo» (Jn 16,33)

(Jr 17,5-8; Prov 4,10-19)

.
2Señor, ¡cuántos son mis enemigos,

cuántos los que se levantan contra mí!,

3cuántos dicen de mí:

¡Ni siquiera Dios le ayuda!

4Pero tú, Señor, eres un escudo en torno a mí,

mi gloria, tú me haces levantar cabeza.

5Si a voz en grito clamo al Señor,

Él me escucha desde su monte santo.

6Me acuesto, enseguida me duermo,

y me despierto, porque el Señor me sostiene.

7No temeré las saetas de un ejército

desplegado alrededor contra mí.

8¡Levántate, Señor, sálvame, Dios mío!

Abofetea a todos mis enemigos,

rompe los dientes de los malvados.

9¡De ti, Señor, viene la salvación,

y la bendición para tu pueblo!

Acerca de gumersindomeirino

Dr. en teología. Disertante. Escritor.
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Una respuesta a Tú mantienes alta mi cabeza. Salmo 3

  1. maria dijo:

    Que bendición leer estos salmos. Me llenan de paz.

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