Aceptar el adiós – De la Angustia a la Paz

Aceptar el adiós

adios.

En este momento, se echó a llorar desconsoladamente. La Directora le abrazó con fuerza y la dejó llorar para que se desahogara.

Más calmada empezó a contarle:

— ¿Sabes Lucía?, todavía hoy, después de varios años extraño mucho a mi mamá. Ella fue todo para mí.

Cuando era pequeña, mi papá nos abandonó. Siempre fui muy apegada a mi mamá. Todos los días la recuerdo y la siento cerca, pero, al mismo tiempo, me produce una angustia muy fuerte en el pecho.

Lucía, con voz dulce y firme, le dijo:

— Jesús te enseña. Reza por tu mamá, encomienda su alma a los ángeles de la luz, pero sigue tu camino. Ella, como Juan, cumplió su misión en este mundo, por eso ya se ha ido. Déjala descansar en paz. Ahora, la que tiene que actuar y cumplir la suya eres tú. Sigue tu camino, desapégate de ese recuerdo que te tiene atada al pasado.

¡Dale gracias a Dios por los años vividos con tu mamá! ¡Dale gracias por haber tenido en esta tierra una madre buena! Y, ¡adelante! Con la mirada fija en el Maestro, dedícate en cuerpo y alma a lo que tienes delante: a tu marido, tus hijos, tu trabajo.

Si sigues así, con la vista para atrás, pensando en tu mamá día y noche, te paralizarás. Y, lo que es peor, invocándola constantemente la perturbas. Tú no descansas y el espíritu de ella tampoco, porque ve tu egoísmo y tu tristeza y no puede ayudarte. Le gustaría echarte una mano pero no lo consigue, te ve angustiada y le transmites el mismo sentimiento; la mortificas, pidiendo su presencia con tus recuerdos, no aceptas la realidad. Te haces daño a ti misma y —como te comentaba— alteras a tu mamá, en su espíritu.

La etapa de Juan Bautista ha llegado a su fin, comienza la etapa de Jesús. Se terminaron los tiempos de tu mamá, ahora son tus tiempos, los de Margarita.

Del libro De la Angustia a la Paz, de Gumersindo Meiriño Fernández, Editorial De Oriente a Occidente, p. 35-36 ISBN 978-987-1621-11-8

Acerca de gumersindomeirino

Dr. en teología. Disertante. Escritor.
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