SALMO 36 – 35 Tus zonas malvadas y la bondad de Dios

meirino.gumersindo.Es una madre dolorida porque se acaba de enterar de una travesura bastante “gorda” de su hijo adolescente. Se desahoga y me comenta: —“Padre, mi hijo es bueno, muy bueno, lo que pasa es que tiene una compañía muy mala”. A las pocas horas se presenta la madre de otro joven en situación semejante y me dice algo así: —“Padre, mi hijo es bueno, muy bueno, lo que pasa es que tiene una compañía muy mala”.

Cuando hablas o piensas de lo malas que son las personas parece que nos referimos a otros: al vecino, al compañero de trabajo …, “el malo” siempre es el otro.

Pues bien, en nosotros brotan, a veces, sentimientos, emociones, deseos malignos, perversos. Esos son los verdaderos malvados que tenemos que enfrentar.

Analiza tus pensamientos.

Reflexiona sobre tus palabras.

Observa tus actos.

Presta atención a tus emociones y sentimientos.

No pierdas de vista tus omisiones, aquello que deberías hacer y no lo has hecho por pereza o desidia.

Ponlos a la Luz de Dios para que nada malvado, perverso, ni torcido anide en ellos.

Ponlos a la Luz de Dios porque ella, esa Luz, los purifica, ilumina y transforma en bondad.

Querido amigo Paz y Bien.

SALMO 36 – 35
Tus zonas malvadas y la bondad de Dios

 

.
 

2El malvado escucha en su interior
un oráculo del pecado:
«No tengo miedo a Dios,
ni en su presencia».
3Porque se hace la ilusión de que su culpa
no será descubierta ni aborrecida.

4Las palabras de su boca son maldad y traición,
renuncia a ser sensato y a obrar bien;
5acostado medita el crimen,
se obstina en el mal camino,
no rechaza la maldad.

6Señor, tu misericordia llega al cielo,
tu fidelidad hasta las nubes;
7tu justicia, hasta las altas cordilleras,
tus sentencias son como el océano inmenso.

Tú socorres a hombres y animales;
8¡qué inapreciable es tu misericordia, oh Dios!,
los humanos se acogen a la sombra de tus alas;

9se nutren de lo sabroso de tu casa,
les das a beber del torrente de tus delicias,
10porque en ti está la fuente viva,
y tu luz nos hace ver la luz.

11Prolonga tu misericordia con los que te reconocen,
tu justicia, con los rectos de corazón;
12que no me pisotee el pie del soberbio,
que no me eche fuera la mano del malvado.

13Han fracasado los malhechores;
derribados, no se pueden levantar.

 

 

Acerca de gumersindomeirino

Dr. en teología. Disertante. Escritor.
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3 respuestas a SALMO 36 – 35 Tus zonas malvadas y la bondad de Dios

  1. antoniopoot dijo:

    Reblogueó esto en blog todo educacion.

  2. MARIA dijo:

    ES UNA VERDAD COMO UNA CATEDRAL, SIEMPRE PENSAMOS QUE LOS MALOS SON LOS DEMAS SIN PARAR A ANALIZAR NUESTRO COMPORTAMIENTO. GRACIAS UNA VEZ MAS

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