Salmo 50, 1-15 (49, 1-15) De Oriente a Occidente

sol.descanso.gumer.meirino.Dios convoca a la tierra, a todos los hombres. Convoca a todos, creyentes o no creyentes, rubios o negros, ricos o pobres, sabios o torpes…, los convoca, “de Oriente a Occidente”.

Dios está por encima de todo y de todos, callado, en silencio, discreto, “El convoca al Cielo y a la tierra”.

No se le puede comprar por pertenecer a un grupo o religión; por ser de tal o cual raza.

Recuerdo que siendo un jovencito miraba con mis compañeros una película de cine en el Seminario. La escena mostraba a un hombre que quería entrar en un archivo. En la entrada le dijeron que no podía que necesitaba un permiso especial. El hombre mostró su billetera, con unos cuantos dólares, así por tres veces aumentando en cada una la cantidad de dólares y recibiendo tres negativas, a la cuarta el mazo de billetes era ya bastante grueso. Entonces el encargado dijo: “Veré lo que puedo hacer” y lo dejó pasar tomando y guardando el mazo de billetes.

A Dios no se le puede comprar con oraciones, sacrificios, rituales, limosnas…., con nada.

Ahora bien, sí se accede a él con un corazón sincero, con buenas intenciones, con nobleza interior….

Esto es lo que hace que Dios te escuche y te haga caso: “un sacrificio de alabanza”.

Esto significa que Dios escucha al que le llama con fe:”invócame el día de la angustia, te libraré”, dice el salmo.

Pero te repito, no intentes “comprarlo”.

A Dios se le ama, se le alaba, se le habla, se le invoca… El escucha, háblale, seas de la religión que seas, de la raza, los pecados que hayas hecho, háblale…., Él te escucha

 

Salmo 50, 1-15 (49, 1-15)

Dios convoca de Oriente a Occidente

 

El Dios de los dioses, el Señor habla:

convoca la tierra de oriente a occidente.

2Desde Sión, dechado de belleza,

Dios resplandece;

3viene nuestro Dios y no callará.

Lo precede un fuego voraz,

lo rodea una tempestad violenta.

4Desde lo alto convoca cielo y tierra

para juzgar a su pueblo:

5– Reúnanse ante él sus fieles,

que sellaron su alianza con un sacrificio.

6Proclame el cielo su justicia:

Dios en persona va a juzgar.

7– Escucha, pueblo mío, voy a hablar,

Israel, voy a testificar contra ti;

yo soy Dios, tu Dios.

8No te reprocho por tus sacrificios

ni por tus holocaustos

que están siempre ante mí.

9No tomaré un novillo de tu casa

ni los chivos de tus rebaños,

10porque son míos todos los animales del bosque,

y las bestias de las altas montañas;

11conozco todas las aves de los montes,

y las alimañas del campo mías son.

12Si tuviera hambre, no te lo diría,

porque es mío el orbe y cuanto contiene.

13¿Voy a comer carne de toros,

o a beber sangre de chivos?

14Ofrécele a Dios el sacrificio de tu alabanza,

y cumple tus votos al Altísimo;

15invócame el día de la angustia,

te libraré y tú me darás gloria.

 

Acerca de gumersindomeirino

Dr. en teología. Disertante. Escritor.
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2 respuestas a Salmo 50, 1-15 (49, 1-15) De Oriente a Occidente

  1. pao dijo:

    Felicito Pai Gumersindo

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