Salmo 24 (23) Del Señor es la tierra y cuanto la llena

silencio

Lo vi de cerca. Estaba bien vestido, era engreído y soberbio. Tenía un alto puesto, era hombre de poder, según me comentaron luego. Se abrió paso con autoridad y atropelló a un pequeño grupo de mujeres que estaba conversando. Una de ellas no se apartó.

La miró desafiante y le dijo: Retírese.

Ella le miró a los ojos y contestó, —“¿por qué me voy a apartar?, ¿está enfermo?, ¿tiene alguna urgencia?” 

Le miró de soslayo y entredientes susurró, —“¿qué pasa no sabe con quién está hablando?”

Ella sin inmutarse respondió suavemente:

No sé su nombre, pero sí sé cómo se comporta: como un señor maleducado y grosero, y no me gustan las personas groseras y maleducadas, que no saben pedir permiso cuando pasan por delante de unas señoras.

El hombre se apartó y siguió su camino.

¿No sabes quién es?, ¿cómo has hecho eso? le comentaron las del grupo.

Al poco rato regresa uno de los que acompañaban al “poderoso”, le da una tarjeta a la señora y le dice: ––Mi jefe quiere hablar con usted, le gustaría recibirla en su despacho dentro de dos horas.

La mujer respondió: Mire, no tengo interés en hablar con su jefe; dentro de dos horas estaré trabajando. Pero si él quiere hablar conmigo lo puedo atender al terminar mi horario de trabajo; si quiere venir en ese momento lo recibiré con gusto.

No te pongas de rodillas delante de ningún ser humano, no le temas a nadie, no te humilles ante nadie. Cualquier ser humano, por mucho poder que tenga, es de carne y hueso como tú.

“Del Señor es la tierra y cuanto la llena, el orbe y todos sus habitantes”.

Me decía ayer una persona que había visto en televisión una entrevista a Ronald Reagan, el que fue presidente de USA y falleció del Alzheimer, preguntándole por su etapa de presidente del gobierno, y que respondía riendo:––¿Yo, Presidente del gobierno? Está bromeando, ¿verdad? Jejejeje ––y se moría de la risa.

¿Quién puede subir a su Presencia?

El poderoso, el rico, el exitoso, el…

¿Sabes quién?

 El de manos inocentes y puro corazón.

Conserva tus manos limpias y el corazón puro, el Rey Creador del Universo, el Señor de cielo y tierra abre las puertas para que entres a su Presencia.

Disfruta este hermoso canto de alabanza.

Que Dios te dé abundancia de paz y prosperidad

 

Salmo 24 (23)

Is 33,14-16

Del Señor es la tierra y cuanto la llena

1Del Señor es la tierra y cuanto la llena,

el mundo y todos sus habitantes,

2porque él la fundó sobre los mares,

él la asentó sobre los ríos.

3–¿Quién puede subir al monte del Señor?,

¿quién puede estar en el recinto sagrado?

4–El de manos inocentes y corazón puro,

que no suspira por los ídolos ni jura en falso.

5Ése recibirá del Señor la bendición

y el favor de Dios su Salvador.

6–Ésta es la generación que busca al Señor;

que viene a visitarte, Dios de Jacob.

7–¡Portones, alcen los dinteles!

levántense, puertas eternales,

y que entre el Rey de la Gloria.

8–¿Quién es ese Rey de la Gloria?

–El Señor, héroe valeroso,

el Señor, héroe de la guerra.

9–¡Portones, alcen los dinteles!

levántense puertas eternales,

y que entre el Rey de la Gloria.

10–¿Quién es el Rey de la Gloria?

–El Señor Todopoderoso,

él es el Rey de la Gloria.

Acerca de gumersindomeirino

Dr. en teología. Disertante. Escritor.
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3 respuestas a Salmo 24 (23) Del Señor es la tierra y cuanto la llena

  1. Rocio Vignolo dijo:

    Me vino como anillo al dedo…muy lindo!!!!!

  2. Pilar Castro Gigirey dijo:

    No te pongas de rodillas delante de ningún ser humano, no le temas a nadie, no te humilles ante nadie. Cualquier ser humano, por mucho poder que tenga, es de carne y hueso como tú.

    Totalmente de acuerdo, Padre.
    Pero extrapolando este comentario a la vida normal,
    tenemos que arrodillarnos tantas veces…. !

    Salvo, eso sí,
    que nosotros seamos los jefes… ¿por qué me puedo permitir vivir de la fe en la caja del supermercado? ¿me paga mi fe las letras de la hipoteca? ¿Es mi fe la que le da de comer a mis hijos, viste a mi familia, paga mis impuestos….?

    Una cosa es vivir la fe y otra vivir la vida,
    y ambas cosas tienen que ser vividas en su justa medida.

    A Dios lo que es del Cielo,
    y al César lo que es de la tierra.

    Insistir en imponer / subyugar voluntades independientes,
    es como enredar sometiendo la densidad del aceite al agua, sólo para complicar las cosas más.

  3. Mª Montserrat Varela Vázquez dijo:

    No sé como me ha llegado este artículo y el salmo pero bien benido sea y Gracias.

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