¡Enséñame Señor tu camino!, Salmo 85

Foto de Benjamín Larrea

¿Cómo te ha ido la semana? Supongo que bien.

Tendemos, quizás la época que nos toca vivir también lo incentiva, a buscar seguridad, independencia, autosuficiencia…, pero eso a nivel humano es, en una palabra, imposible.

¿Por qué? Porque somos humanos, limitados, pasajeros, peregrinos…

El salmo de hoy es la oración de alguien que tiene dificultades, limitaciones, luchas, …, ¿conoces a alguien que las tenga?

Si lo conoces, ésta es su oración pidiendo auxilio, protección a Dios.

Puede incluso que conozcas a alguien que se siente desesperado, agobiado.

Que repita estas palabras con sencillez y desde el corazón. Sentirá un gran alivio.

Puede incluso que conozcas a alguien que sienta miedo.

Que saboree estas palabras en la intimidad con Dios. Sentirá una gran paz en su interior.

Puede que seas tú mismo, el que tenga las dificultades, el que se sienta en algún momento un poco desesperado o el que conozca de cerca el miedo a algo o a alguien….

Descansa en las manos de tu Padre Dios y dile con mucha confianza, desde lo más hondo de tu corazón los versos del salmo.

Te propongo esta oración para repetir con frecuencia estos días: “¡Enséñame Señor tu camino!”

Con la bendición de Dios que te protege y te concede la paz, hasta la próxima semana.

Gumersindo Meiriño

SALMO 85
Oración  ante las dificultades

 

.
 

1Inclina tu oído, Señor, escúchame,
que soy un pobre desamparado;
2protege mi vida, que soy un fiel tuyo;
salva a tu siervo, que confía en ti.

3Tú eres mi Dios, piedad de mí, Señor,
que a ti te estoy llamando todo el día;
4alegra el alma de tu siervo,
pues levanto mi alma hacia ti;

5porque tú, Señor, eres bueno y clemente,
rico en misericordia con los que te invocan.
6Señor, escucha mi oración,
atiende a la voz de mi súplica.

7En el día del peligro te llamo,
y tú me escuchas.
8No tienes igual entre los dioses, Señor,
ni hay obras como las tuyas.

9Todos los pueblos vendrán
a postrarse en tu presencia, Señor;
bendecirán tu nombre:
10«Grande eres tú, y haces maravillas;
tú eres el único Dios».

11Enséñame, Señor, tu camino,
para que siga tu verdad;
mantén mi corazón entero
en el temor de tu nombre.

12Te alabaré de todo corazón, Dios mío;
daré gloria a tu nombre por siempre,
13por tu gran piedad para conmigo,
porque me salvaste del abismo profundo.

14Dios mío, unos soberbios se levantan contra mí,
una banda de insolentes atenta contra mi vida,
sin tenerte en cuenta a ti.

15Pero tú, Señor, Dios clemente y misericordioso,
lento a la cólera, rico en piedad y leal,
16mirame, ten compasión de mí.

Da fuerza a tu siervo,
salva al hijo de tu esclava;
17dame una señal propicia,
que la vean mis adversarios y se avergüencen,
porque tú, Señor, me ayudas y consuelas.

 

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Acerca de gumersindomeirino

Dr. en teología. Disertante. Escritor.
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