De la angustia a la paz
Gumersindo Meiriño
Una de las epidemias más frecuentes en el mundo que nos toca vivir se llama angustia. Sin resultados mágicos, pero sí con un gran sentido común y mucha experiencia el autor nos indica cómo llegar a la paz.
Cuando estás sediento te acercas a una fuente y bebes, no pretendes agotar toda el agua. Te alegras por lo que has recibido, por haberte saciado, sin entristecerte porque por mucho que bebas la fuente sigue manando agua. Cuando vuelvas a tener sed podrás de nuevo beber, en cambio, si consumieras toda el agua, cuando volvieras a tener sed no podrías saciarla.
(…)
Cuando se alejaba se daba cuenta que en aquella casa había dejado gran parte de las piedras que le habían aplastado durante los últimos años. También intuyó que a partir de entonces, nada iba a ser igual que antes.
Mientras su marido manejaba el auto en silencio y su hija pequeña hablaba y hablaba como un lorito de la nueva amiga de su mamá, y que la próxima vez le iba a traer unas flores violetas. Pp. 100-101





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